Capítulo 11: Tormenta de pasiones.
—¿En serio piensas eso? Si lo haces nunca me conociste, sabes muy bien que no hablé literalmente, fue un decir, Eletta —Tanya respondió, su voz temblaba ligeramente — Fui una idiota diciendo eso, pero jamás sería capaz de quitarle la vida a alguien.
Alexander miró a ambas mujeres, sus ojos de color azul zafiro brillando en sus cuencas, llenos de enojo y decepción ante las palabras de Eletta y Tanya.
—¡Basta ya! las dos —la voz de Alexander era firme y autoritaria. Pasó entre las dos mujeres y