Capítulo 12: Una propuesta repentina.
Su propuesta fue tan repentina que Tanya no pudo hacer otra cosa que abrir la boca en shock. Alexander parecía igualmente sorprendido, como si las palabras hubiesen salido de su boca sin haberlo permitido.
—¿Qué? ¿Es en serio? —logró balbucear Tanya, tratando de procesar las palabras del hombre frente a ella. —Alexander, tú... tú acabas de perder a tu esposa... Voy a terminar creyendo que le tiras piedra a los aviones, que te le caíste chiquito a tu mamá. Porque te juro que esa es la propuesta