Se encaminó hacia la puerta, con un cosquilleo en el estómago que reconcomio como emoción.
-Buenos días, Anne- dijo él nada más verla.
Estaba guapísimo
-Hola Peter- respondió ella. “mantén un tono ligero y jovial, como si no pasara nada, como si no hubieras estado pensando en él cada minuto del día” se dijo. No sabía que hubieras vuelto ya.
-Acabo de llegar.
-¿Has conseguido solucionarlo todo?
-Más o menos- dijo él apoyándose en la jamba de la puerta. Parecía cansado. Hasta la próxima crisis- s