Julio terminó y dio paso a un agosto aún más caluros. Pero, con la inestimable ayuda del aire acondicionado, Anne descubrió que podía soportar sin demasiados inconvenientes el verano parisino.
La mañana después de la cena en casa de los Stanton su regreso al trabajo se había hecho duro. Sin embargo, el trato amigable e impersonal de Peter le había facilitado concentrarse en su labor y volver a relajarse.
La partida de Peter, solo horas después, a los Estados Unidos había sido de más ayuda aún