Finalmente, llegó la hora de partir. Peter y Anne se despidieron de sus anfitriones con la promesa de volver a verlos.
Una vez en el coche, Anne pensó que la pesadilla había concluido. Pero se equivocó.
Dos minutos después de haber partido, Peter tomó un pequeño camino y se detuvo bajo las ramas de un gran roble. Apagó el motor y se volvió hacia ella.
-Azul oscuro.
Ella lo miró desconcertada.
-¿Cómo?
-Cuando algo te perturba, las pupilas se te ponen de color azul oscuro. Ya lo había notado ante