Siempre ponía aquella distancia entre ellos y empezaba a resultarle difícil controlar sus instintos.
En más de una ocasión había estado tentado de aprovechar la atracción que ella, obviamente, también sentía hacia él.
Peter forzó una sonrisa a pesar de todo.
-Nos veremos a las ocho- dijo, y bajó la cabeza sin esperar a que ella saliera.
Llevaba meses siendo paciente y no conseguía nada. Quizás hubiera llegado el momento de entrar en acción, de dejar las palabras y la razón a un lado. No estaba