Durante unos instantes, Anne se encontró sumida en un placer sensual y hasta entonces desconocido, y se sorprendió sintiendo cosas que había temido ser incapaz de sentir. La estaba besando y le parecía algo natural y maravilloso.
Peter alzó finalmente la cabeza y Anne se sintió mareada.
-Sabes a miel dulce y suave, tal y como imaginaba- dijo él en un susurro.
La besó una vez más. Recorrió su rostro con dulces besos.
-Hueles bien, sabes bien.
Tenía que detener aquello. NO sabía exactamente por q