Miranda Hill
—Señora, la diseñadora ya esta acá. — le informa una de las servicios de la casa a Miranda, que desde que despertó está ansiosa con la idea de escoger su vestido.
—Súbala, de inmediato. —Ordena Miranda, sonriendo como una niña, hace más de una hora que Darién se fue al trabajo y trata de ponerse de pie usando las muletas.
—Buenos días, ¿Puedo pasar?— Cuestiona la mujer en el umbral de la puerta.
—Adelante. — Responde Miranda, incomoda con la forma en que la mujer la mura de arriba