—Alexander ayúdame por favor.— Suplica apenas abre la puerta del director de la cárcel.
—Creí que no querías nada conmigo.— Responde el con una media sonrisa
Que a ella le encantaría borrar de una bofetada, no iría con el si no estuviese tan desesperada.
—Lo he buscado por cielo mar y tierra por más de una semana, contrate a los mejores, pero no logro dar con el.— Le responde entre hipidos.
—Si te ayudo, ¿Qué voy a obtener a cambio?— Cuestiona el, sin inmutarse por las lagrimas de ella.
—¿Cómo