Miranda Ferrer
—¡Estoy aburrida todo el día en la casa sin hacer nada!— Se queja Miranda durante la cena.
—Sabes que el doctor ordeno reposo absoluto, para que te recuperes lo más rápido posible.— Le responde su padre.
—No soporto, estar encerrada, ¡siento que me estoy volviendo loca!— Continua.
—A partir de mañana, podremos comenzar los preparativos de nuestra boda.— Le responde Darién, tomando su mano y besándola.
—¿Tan pronto?, digo, mira no podre caminar en un buen tiempo.— Le explica ella