Daisy estaba entre los dos hombres, el corazón latiéndole desbocado. El miedo inicial se había transformado en una excitación eléctrica que le recorría todo el cuerpo. Mike y Lars la miraban como si fuera un festín que llevaban meses deseando.
Mike fue el primero en acercarse. Le tomó la cara con ambas manos y la besó con lentitud, profundo y hambriento, explorando su boca mientras su lengua se enredaba con la de ella. Daisy soltó un suspiro tembloroso. Lars se pegó a su espalda, le apartó el c