En el ala médica de la mansion, el ambiente olía intensamente a antiséptico y a hierro. Daisy se encontraba organizando unos frascos de medicamentos sobre el mueble de acero inoxidable cuando las puertas dobles se abrieron de golpe con un estruendo metálico.
Custodiados firmemente por un imponente soldado de Alaric y uno de los guardias personales de Luka, entraron Mike y Lars. El estado de ambos era deplorable: venían arrastrando los pies, cubiertos de lodo hasta las rodillas, con las camiseta