—Tienes que decirle la verdad.
—Quiero hacerlo, pero escuchaste al médico, el impacto la podría volver loca, no quiero y no puedo ser capaz de lastimarla otra vez, no todo después de lo que ella ha pasado, sin importar que no lo recuerde.
—¡Maldita sea! —gritaba con desesperación Franklin, Era una frustración tan grande, encontrarla y tener que tratarla como si nada hubiera pasado; odiaba mentirle, ocultarle la verdad; sin embargo, ahora, debía y tenía que callar, aunque se muera por dentro.
—Tengo que ir a verla; aunque duerme mucho durante el día, tengo que estar con ella cuando despierte, sabes, por las noches tiene pesadillas y no me gusta que abra los ojos y no estar ahí.
Y así lo hizo, se alejó de Franklin y fue hasta la habitación de Eve, quien dormía plácidamente; en unos días le darían de alta. No sabía qué haría o cómo sería para explicarle que el mundo que ella conocía había cambiado; esto era como estar en una película de horror o ciencia ficción.
—Príncipe, ya me quiero