—Tienes que decirle la verdad.
—Quiero hacerlo, pero escuchaste al médico, el impacto la podría volver loca, no quiero y no puedo ser capaz de lastimarla otra vez, no todo después de lo que ella ha pasado, sin importar que no lo recuerde.
—¡Maldita sea! —gritaba con desesperación Franklin, Era una frustración tan grande, encontrarla y tener que tratarla como si nada hubiera pasado; odiaba mentirle, ocultarle la verdad; sin embargo, ahora, debía y tenía que callar, aunque se muera por dentro.
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