—¿Cuánto tiempo demoran esas pruebas?
—Realmente unos tres días, pero pueden ir viendo ciertos datos que dan indicios; todo es muy raro, estoy esperando que un amigo me dé cierta información. —expresó Frederick, con suma preocupación, porque si era cierto, entonces su hermano sufriría demasiado.
—Es que eso es imposible.
De pronto, Franklin entró como un tornado, abriendo las puertas del pasillo. No podía ser verdad aquello que le dijo.
—Tiene que ser mentira lo que me dijiste por mensaje, ¡¿qué maldita broma es esa?!
—Por favor, no grites, que me está doliendo la cabeza—. Tenía las manos tapando su rostro, sentía terror, angustia y hasta dolor, porque no quería tener fe, no quería tener esperanzas; había pasado por mucho para seguir adelante, para que ahora la vida viniera con una locura como esa, porque simplemente no había terminado de pagar en vida sus culpas.
—Es imposible que Eva sea Eve; me duele, me lastima y me quema hasta el alma, pero ella murió. Yo la lloré —dándose golpes