SEBASTEN.
Quince días han pasado desde el atentado. Quince días de buscar un maldito rastro sin éxito. Keith y mis centinelas rastrearon cada centímetro, pero el soplón y los hombres de Fayir hicieron un trabajo limpio; no hay nombres, no hay huellas, no hay nada. Es frustrante, pero al menos Aurora está bien. El embarazo marcha firme, el útero resiste y su cuerpo se ha adaptado a mi sangre. Eso es lo único que me mantiene enfocado.
Ahora estoy en el último piso de mi empresa de telecomunicacio