AURORA
La madera del escritorio partido a la mitad ya fue reemplazada por un bloque de roble macizo, oscuro y pesado que domina el centro de la oficina. La noche cayó hace horas sobre la propiedad y el silencio en la mansión es absoluto. Estoy sentada a horcajadas sobre las piernas de Sebasten, con la bata de seda un poco recogida y sintiendo el calor sofocante de sus muslos robustos sosteniendo mi peso. Él me rodea la cintura con un brazo, manteniendo su palma pesada firmemente apoyada contra l