AURORA
Noto que camina hacia el perchero para tomar su chaqueta de traje de Apex-Tel. El movimiento me saca de mi letargo.
—¿A dónde vas? —le pregunto de golpe, clavándole la mirada.
—A la empresa —responde con sequedad, acomodándose las solapas—. Tengo asuntos importantes que resolver en la oficina principal y el desastre de rendimiento de ese departamento no va a arreglarse solo. Vuelvo tarde.
Me quedo estática en mi lugar. Por un microsegundo, una ridícula y vergonzosa expectativa me cruza e