AURORA
Me limpio las lágrimas con rabia, mirando por la ventana cómo nos adentramos otra vez en la oscuridad del bosque, regresando a mi prisión. La fortaleza de la que pensé que había escapado vuelve a alzarse frente a mí entre las sombras, recordándome que mi libertad era solo una ilusión.
El auto se detiene frente a la entrada principal con un frenazo seco. Sebasten apaga el motor, sale y abre mi puerta de un tirón. Me toma del brazo para obligarme a bajar, pero en cuanto mis pies tocan el s