SEBASTEN
Me encierro en mi despacho, sirviéndome un trago de whisky que me pasa por la garganta como puro fuego. Necesito quemar el exceso de adrenalina. Miro el reloj de pared. Calculo el tiempo exacto del sedante. Ya es hora. Dejo el vaso de cristal sobre el escritorio de caoba y bajo a la planta inferior con paso firme, cruzando el pasillo hacia la habitación de huéspedes del fondo.
Abro la puerta sin llamar. Carl, el padre de Aurora, se está removiendo en la cama. Se lleva una mano a la cab