AURORA
Dejé a mis padres respirando con más tranquilidad y me acerqué a Sebasten a paso lento. El cansancio acumulado y la punzada en la sutura pasaron a segundo plano; solo podía concentrarme en la figura alta y firme del hombre que acababa de devolverme la vida.
Me detuve justo frente a él. Sebasten bajó los brazos y me sostuvo la mirada con una serenidad imponente, borrando cualquier rastro de la bestia implacable que había salido a cazar horas atrás.
Estiré los brazos y rodeé su cuello, peg