La mañana de la vista preliminar empezó antes de que el sol lograra filtrarse por los edificios de hormigón.
Me despertaron con un chorro de luz fría y el sonido de las cadenas golpeando el suelo. No hubo café caliente esta vez, solo el movimiento rápido de los guardias que me sacaron de la celda. El mono naranja se sentía como papel de lija contra mi piel. Me pusieron un chaleco antibalas pesado encima, ocultando mi número de prisionero, y me ajustaron las esposas hasta que sentí el metal mor