La calma después de la tormenta es extraña. Especialmente cuando has pasado toda tu vida esperando que el cielo se caiga sobre tu cabeza. Después de lo que pasó con Leo Thorne, las cosas en la casa Hoffman cambiaron. No fue un cambio ruidoso, sino uno silencioso, como el zumbido de un servidor que funciona a la perfección.
Mi nombre es Thomas Hoffman, y hoy el mundo se siente un poco más pequeño. O tal vez soy yo el que se siente más grande. Ya no soy solo el chico que se esconde detrás de una