47. EL ENFRENTAMIENTO
ALAYA:
Di un respingo al ver que era cierto. Reynolds se acercaba con cara de pocos amigos seguido de su asistente Simón y cuatro guardias de seguridad. Parecía un capo mafioso entrando en un restaurante para adueñarse de la bella. Respiré hondo mientras observaba su llegada, y el nerviosismo de Donian. Parecía temerle, ¿se conocerían?
Reynolds llegó a nuestra mesa en cuestión de segundos. No me miró a mí primero, sino a Donian, y en esa mirada había algo primitivo, algo que no era del todo hum