117. EL HECHIZO AL PADRE
ALAYA:
Me quedé allí, aferrada al brazo de Reynolds, sintiendo cómo mi corazón latía acelerado. Por un momento, los pensamientos sobre la verdad que había escuchado de labios de mi madre me atenazaban. ¿Quizás podría convertirme en un Elyndor y tratar de salvarla?
—No puedes —dijo Arix suavemente, como si leyera mis pensamientos—. Aunque quisieras, ya tomaste tu decisión. Tu esencia está fusionada. No puedes simplemente "elegir" ser solo Elyndor ahora. Eres lo que eres.
Lo miré fijamente,