Lila permaneció inmóvil unos segundos, observando cómo Alfonso avanzaba junto a la mujer que acababa de llegar a la manada. Había imaginado muchas veces el momento en que él regresara con la especialista que tanto esperaba, pero jamás creyó que aquella escena terminaría provocándole una sensación tan extraña. No era únicamente la belleza de la desconocida ni la elegancia con la que caminaba. Era la confianza con la que permanecía sujetando el brazo del Alfa, como si lo conociera desde hacía muc