Dairus tomó un taxi para llevar a Lila hasta el hospital donde estaba su madre. Ella iba casi inconsciente, con la cabeza recostada contra la ventanilla. Él se acercó con cuidado y la sostuvo para que no se golpeara. Lila no tenía ni la más mínima idea de quién era él realmente, y en su estado era muy difícil explicarle las cosas. Simplemente dejó que ella se recostara sobre su hombro y durmiera hasta que llegaron al hospital.
Allí, ella despertó con un fuerte dolor de cabeza. Se sobresaltó y