Lila dejó el par de biberones listos sobre la mesa. Las nodrizas atendieron las órdenes que ella les dio con atención.
—Recuerden que los bebés deben comer cada tres horas. Si Aria se pone inquieta, cámbienla de posición. Aren es más tranquilo, pero asegúrense de que no se quede con gases. Cualquier cosa, llámenme de inmediato. Sin embargo tratare de volver en menos de lo que canta un gallo, de preferencia para su próxima comida.
Una de las nodrizas, una mujer de mediana edad con mirada amable