CAPÍTULO 76 LOS NERVIOS A FLOR DE PIEL.
Un par de horas más tarde, Lila arribó al hospital en compañía de Alfonso y los pequeños. El Alfa empujaba la carriola doble con cuidado, como si llevara el tesoro más frágil del mundo. Lila caminaba a su lado, pero su mirada saltaba de un lado a otro, buscando entre las sombras del pasillo alguna señal de Alejandro. El corazón le latía con fuerza, y cada ruido la hacía tensarse.
—¿Estás bien? —preguntó Alfonso, notando su inquietud.
Lila asintió rápidamente, forzando una sonrisa.
—Sí, solo… es