La mañana llegó con una luz más suave de lo habitual. Lila y los gemelos recibieron el alta del hospital después de una revisión exhaustiva. Alfonso los acompañó personalmente, conduciendo con extrema precaución mientras Lila sostenía a los pequeños en el asiento trasero. El varón dormía plácidamente, y la niña emitía pequeños sonidos de satisfacción cada cierto tiempo.
Cuando llegaron a la mansión, Lila insistió en caminar por su propio pie. Bajó del auto con cuidado, sosteniendo a uno de los