Elena miró a Lila con preocupación mientras esta seguía de pie frente al cristal de la UCI, con la mano apoyada en su vientre.
—Es mejor que vayamos a comer algo —dijo Elena suavemente, tomándola del brazo—. Llevas días sin probar bocado como es debido. Los cachorros también lo necesitan.
Lila asintió, aunque su mirada seguía fija en la figura inmóvil de Alfonso al otro lado del vidrio. El estómago le rugió en ese momento, recordándole que su cuerpo exigía atención. Salieron del hospital y cami