POV ELECTRA
El rugido del dragón se disipó en un eco que se llevó el peso sofocante de su presencia. Sentí cómo la energía oscura que había atrapado a Sylph se desmoronaba, su cuerpo se sacudió con violencia y de repente… todo se calmó.
El aire dejó de ser tan denso. La presión en mi pecho disminuyó.
—¿Sylph? —me acerqué con cautela, viendo cómo sus ojos dorados parpadeaban confusos.
Su respiración era irregular, pero su aura oscura había desaparecido. Se veía exhausta, pero presente.
Hanna cay