NARRADOR OMNISCIENTE
El ambiente seguía en tensión cuando Electra reapareció entre los suyos. Su fuego palpitaba como si llevara siglos encendido dentro de ella. Izan estaba de pie, con una sonrisa ladeada, pero ya no se le veía confiado.
James gruñia cada que atacaba pero las sombras no lo dejaban acercarse. Hanna tensó los dedos con Sylph latiendo sobre su piel como tatuajes vivos.
—¿Y bien? —soltó Izan con voz arrogante—. ¿Qué conseguiste? ¿Un conjuro milagroso? ¿Una llave para escapar?
El