CAPÍTULO 40. Celos y soluciones
CAPÍTULO 40. Celos y problemas
El murmullo en la sala creció como un oleaje cuando el martillero golpeó con fuerza. El Ferrari, brillante bajo los reflectores, se había convertido en el centro de todas las miradas. La tensión en el aire era tan densa que cualquiera habría podido cortarla con un cuchillo. Y la verdad no era como si entre aquella gente no sobraran los Ferrari, los Lamborghini y los Bugatti, pero una cosa era tenerlas en privado y otra muy distinta era la adrenalina de conseguirlo