Después de que Isabel aceptara ir a la fiesta con él, un pacto no verbal se selló entre ellos. Ninguno de los dos volvió a mencionar la fiesta de Daniela. Ni el club de yates. Ni, por supuesto, a Alexis.
La conversación por teléfono esa noche derivó hacia temas más ligeros, y en los días que siguieron, construyeron una burbuja a su alrededor. Una burbuja dorada y perfecta, impermeable a los fantasmas del pasado y a las ansiedades del futuro.
Las siguientes dos semanas fueron, para Isabel, las má