58. ELLA ES MI LUNA
KIERAN:
Mi Luna estaba tan agotada que no se percató de la lección que le impartí al cachorro del Alfa Vikra en el camino de regreso. La tomé en mis brazos al llegar, enfrentando las miradas de incredulidad y desprecio de varios miembros de mi manada. El aire se tensó con sus murmullos y pensamientos que llegaban a través del vínculo de manada.
—¿Una humana? —escuché el pensamiento despectivo de Marcus, uno de los guerreros más antiguos—. Nuestro Alfa ha perdido la razón.
Apreté la mandíbul