57. AL FIN COMPLETO
KIERAN:
Por primera vez en siglos, mi lobo y yo estábamos en completa paz. El vacío que había carcomido mi alma durante tanto tiempo finalmente estaba lleno. Mi Luna dormía plácidamente entre mis brazos mientras regresábamos a la mansión de la manada. No podía creer que no solo me había aceptado, sino que me había marcado.
La observé, maravillado por cada detalle de su rostro angelical. Una Loba Lunar Mística era mi Luna. El destino, después de tantos años de soledad, por fin me había recompe