Mundo ficciónIniciar sesiónCLARIS:
La furia en los ojos de Ángela era casi palpable, encendiendo el ambiente con un calor que parecía intensificarse con cada uno de sus gritos. Mis cachorros, aún pequeños, continuaban gruñendo; les bastaba una sola mirada mía para mantenerse en su lugar, aunque listos para defenderme a la más mínima señal.
—Si algo he aprendido, Ángela, es a no prestar demasiada atención a l






