346. TOMANDO DECISIONES
CLARIS:
El alivio de ver a mi hermana bien era tan intenso que apenas podía contener las emociones que estallaban en mi pecho. Clara me rodeó con sus brazos, cálidos, familiares, y de pronto sentí que el peso de los últimos días comenzaba a disiparse, aunque fuera solo por un instante. Cerré los ojos, inhalando su esencia, recordando lo importante que era mantenerlas a salvo a ambas.
Mi madre Elena, no dejaba de observarme, sé que notó mi conmoción, pero no dijo nada. En su lugar, continuó tre