El comedor de La Fortaleza estaba sumido en una penumbra que solo se iluminaba por candelabros de plata y el resplandor lejano de los relámpagos sobre el mar.
León ocupaba la cabecera de la mesa a su derecha Valeria y a su izquierda Matteo. El ambiente era una mezcla de sofisticación y peligro, León desempeñaba el papel de anfitrión perfecto: servía el vino, recomendaba los platos y mantenía un tono de voz suave, pero sus ojos no dejaban de moverse, no miraba a Valeria con lujuria sino con una