El plan de Nuria había sido lógico: cortar el flujo de dinero para desproteger la casa, pero subestimó la paranoia de su padre.
El coche de seguridad se detuvo frente a la reja de la Mansión Alcázar, Nuria bajó la ventanilla, el interfono zumbó y la voz de Rosa el ama de llaves de toda la vida, respondió.
¿Quién es?
Soy yo Nuria, ábreme por favor, vengo a ver a mamá.
Hubo un silencio largo y finalmente, la puerta peatonal se abrió con un chasquido eléctrico, pero no la gran reja para el coche, N