La alarma de Nuria sonó a las seis de la mañana, pero ella llevaba despierta desde las cuatro, había pasado la noche mirando el techo, escuchando el silencio de la casa, sabía que al otro lado de la puerta comunicante, León estaba durmiendo, pero el pestillo que ella había cerrado se sentía como una muralla entre los dos.
Se levantó con el cuerpo rígido, hoy no se permitió ni un segundo de debilidad frente al espejo, se vistió con una falda lápiz negra y una blusa de seda color marfil y se recog