El mensaje de Valentina siguió brillando en la pantalla.
No debió hacer eso con la niña.
Acaba de salir de casa de su madre furioso.
Está diciendo que mañana va a llevar a alguien para “demostrar” que tú no puedes con Sofía.
Ten cuidado.
—Valentina
Elena lo leyó una vez.
Luego otra.
Y una tercera, como si la frase fuera a volverse menos monstruosa si le daba más tiempo.
No pasó.
Sofía seguía medio dormida, pegada a su brazo.
La respiración aún irregular después del llanto.
Lucía estaba