La puerta siguió cerrada.
Daniel al otro lado.
Sofía pegada a la cintura de Elena.
Lucía con el teléfono en la mano.
Y la voz de Rodrigo saliendo por el altavoz como una línea firme dentro del caos.
—No abran —repitió—. Estoy a dos minutos.
Afuera hubo un murmullo.
La mediadora, seguramente, hablando en voz baja.
El hombre del portafolio carraspeó.
Carmen no dijo nada todavía.
Eso inquietó más a Elena.
Porque Carmen no se había ido hasta ahí para callarse.
Sofía tiró suavemente de la blusa de s