Pero soy responsable de que regreses viva a la mansión.
La forma en que lo dijo hizo que algo dentro de mí vacilara, no sonó como una amenaza.
Sonó...
Como una promesa, sparté la mirada, no iba a permitir que me confundiera, jamás. Media hora después caminábamos por el antiguo despacho privado de mi padre.
Era una estancia distinta a la oficina principal, más pequeña, más personal. Allí conservaba fotografías familiares, premios empresariales y decenas de libros antiguos.
Todo seguía exactament