Pero soy responsable de que regreses viva a la mansión.La forma en que lo dijo hizo que algo dentro de mí vacilara, no sonó como una amenaza.Sonó...Como una promesa, sparté la mirada, no iba a permitir que me confundiera, jamás. Media hora después caminábamos por el antiguo despacho privado de mi padre.Era una estancia distinta a la oficina principal, más pequeña, más personal. Allí conservaba fotografías familiares, premios empresariales y decenas de libros antiguos.Todo seguía exactamente igual, como si él fuera a regresar en cualquier momento, me acerqué lentamente a una de las estanterías. Mis dedos recorrieron los lomos de los libros.Economía, historia, derecho corporativo, viticultura. Sonreí con tristeza. Mi padre siempre decía que un empresario debía estudiar todos los días.—¿Puedo llevarme algunas cosas?Pregunté sin girarme. Rocco permanecía cerca de la puerta.—Todo lo que sea personal.Los documentos de la empresa se quedan aquí, asentí. Abrí uno de los cajones, hab
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