Capítulo 76.
POV Santiago.
El sueño me golpeó de repente, como un puñetazo en la cabeza que me dejó tambaleando en la oscuridad. No fue un descanso tranquilo, sino una avalancha de imágenes confusas, destellos que explotaban en mi mente como fragmentos de una vida que se negaba a quedarse enterrada. Un beso en la penumbra de una habitación, labios suaves y cálidos presionando los míos con una urgencia que me robaba el aliento. Una caricia tierna rozando mi mejilla, y una voz —su voz, inconfundible ahora— susurrando mi nombre con una dulzura que me atravesaba el alma, "Santiago...". El calor de su cuerpo contra el mío, la forma en que se amoldaba perfectamente, como si fuéramos piezas de un rompecabezas destinado a encajar.
Luego, el giro brutal: un grito que rasgaba el aire, una pelea que escalaba en furia descontrolada. El ruido de objetos rompiéndose —un vaso estrellándose contra la pared, papeles volando como confeti de ira— y mi propia voz estallando en acusaciones que no podía recordar. La ve