Anastasia camina por el pasillo de salida del centro de reclusión con pasos firmes, o por lo menos eso intenta transmitir, pero, cada ubo de sus pasos no hace sino ajitar aun más el torbellino de pensamientos desordenados que la invaden.
La ira que le hierve en la sangre, la sofoca, la consume. Cada una de las despreciables palabra de Nikolay retumba en su cabeza, especialmente su exigencia de retirar los cargos en su contra y entregarle la hacienda Volkov. Pero eso simplemente no es una opció