Al escuchar las palabras de Nikolay, Anastasia siente una ola de repulsión recorrer su cuerpo ante la mención de la palabra "esposa". Sin que pueda evitarlo, su mandíbula se tensa y sus manos se cierran en puños antes de acomodarse incomoda en el asiento frente a él, su mirada helada, clavándose como dagas en la figura del hombre que tanto desprecia.
—No vuelvas a llamarme así —espeta con asco, sus palabras impregnadas del profundo odio que siente—. Me enferma pensar que alguna vez estuve liga