C34: Puedo hacer cualquier cosa que usted necesite.
—Por favor, mi señor —imploró Azucena—. No puedo quedarme en esta alcoba sin hacer nada. Me resultaría insoportable permanecer aquí, inútil, sin servir de nada. Quiero estar cerca de usted, ayudarlo en lo que sea necesario. Podría acompañarlo a su estudio, organizar los libros, limpiar el polvo, preparar lo que usted precise… lo que usted considere conveniente.
Askeladd permaneció en silencio durante unos minutos, como si evaluara no solo la validez de su propuesta, sino también los riesgos que