C11: No estoy apuntando a la corona.
Askeladd no pudo ocultar su sorpresa ante la inesperada propuesta de Azucena. Aquello no era algo que él hubiese previsto ni mucho menos alentado, y sin embargo, había en esas palabras una audacia que le resultaba, en cierto modo, intrigante.
¿Por qué no considerar la idea? Después de todo, seguía siendo un hombre sin una compañera, un rey sin reina. Y estar con Azucena no sería particularmente un sacrificio, aunque tal vez para ella sí, o eso pensaba.
Pero, a su edad, ya consolidado como un Al